Sobre el libro
A través de escenas domésticas, pasajes, micros, tardes de televisión, casetes, videoclubes, juegos y silencios familiares, el libro reconstruye una época desde sus gestos cotidianos.
La obra recorre la infancia y adolescencia de Frederick hasta los veinte años: un tramo vital donde la memoria personal se cruza con el país que cambiaba antes del 2000.
No mira la infancia como postal nostálgica, sino como archivo emocional: un lugar donde todavía se escuchan las voces de una casa, de una ciudad, de una generación y de una vida adulta que llegó temprano.
Su narrativa busca que el lector reconozca objetos, palabras y atmósferas propias, aunque la historia pertenezca a una vida concreta.